Apuesta por la innovación desde el campo
En una apuesta por la innovación para contribuir a la soberanía alimentaria local un proyecto de colaboración combinó los saberes que portaban agricultoras y agricultores, los nuevos conocimientos impartidos por expertos en diversas materias con la práctica y la construcción participativa sobre el terreno.
El proyecto Sistema alimentario local, resiliente y con enfoque de género en La Habana, financiada por el Ayuntamiento de Barcelona y facilitada por la organización no gubernamental española Justicia Alimentaria y la Asociación Cubana de Produccion Animal en la provincia La Habana, se enfocó en reforzar el Proyecto de Desarrollo Local (PDL) Polo Productivo Jaramillo (PPJ)
El PDL, integrado por nueve fincas y una comunidad, es considerado una una novedad en el contexto agroalimentario cubano.
Según una sistematización de los resultados de la iniciativa de cooperación internacional, las fincas familiares en transición agroecológica se transforman en agroecosistemas, como proceso de innovación para alcanzar atributos de sostenibilidad (autosuficiencia, circularidad, adaptabilidad, productividad, estabilidad, resiliencia, equidad, salud integral, otros).
A su vez, mejorar la seguridad alimentaria y los medios de vida de las familias campesinas y contribuir con la población local con la oferta de alimentos saludables.
Elaborado por el profesor Luis L. Vázquez Moreno, el documento destaca que las personas que manejan las fincas acumulan diversa formación agrícola y pecuaria, que la han adquirido desde la participación en cursos y eventos, experiencia propia (prueba-ajuste), el intercambio con otros agricultores y las capacitaciones que se realizaron durante el proyecto.
En este contexto han adoptado prácticas apropiadas a sus condiciones económicas (subsistencia, tradicionales, agroecológicas), que han ajustado acorde a las características naturales del terreno.
Como resultado: se está logrando un rediseño adaptativo del agroecosistema, considerando sus características naturales, los eventos del clima y el contexto socioeconómico, desde donde realizan producciones de alimentos frescos para el autoabastecimiento familiar y los mercados locales.
En el conjunto de las fincas se evidencian innovaciones agroecológicas sobre diseño de sistemas de cultivo y de ganadería; por supuesto, en unas con mayor éxito que en otras, indicó Vázquez.
Algunas de las personas que manejan las fincas necesitaban aprender y otras actualizarse al respecto; a su vez, la mayoría demandaba mantenerse actualizados en prácticas de producción y apropiarse de contenidos relacionados con la gestión externa, para insertarse en las nuevas políticas públicas.
Como objetivo del proyecto, se diseñó e implementó un programa de formación para mujeres y hombres que manejan las fincas. Las actividades de formación se realizaron con base a los métodos de la Educación Popular, integrando clases, prácticas de campo y ejercicios participativos.
La formación realizada abordó temas como género y habilidades para atender las problemáticas de género, administración y gestión pública, métodos y técnicas de dirección, producción sostenible y transformación de productos agropecuarios y acuícolas.
Entre las temáticas priorizadas estuvo también la adaptación al cambio climático y agricultura regenerativa, los métodos de adaptación basados en la naturaleza, así como la agricultura regenerativa, sus principios y métodos.
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